jueves, 15 de marzo de 2018

Dios: De la metáfora newtoniana a la belleza Hawking

Cosmos significa orden, belleza. La ciencia busca encontrar las regularidades, leyes y consistencia en los fenómenos del universo, porque al encontrar pautas recurrentes se pueden realizar predicciones, tener una imagen definida y controlada de la realidad; y eso nos parece bello, al grado de que se piensa que Dios puede "probarse" mediante la armonía del universo en sus leyes eternas. Ese ha sido el legado teológico de Isaac Newton.

Para Stephen Hawking, como es sabido, Dios no tiene cabida en una visión científica de la realidad. Para él, como constantemente lo decía, claro que hay belleza, orden y leyes en el universo, pero eso no le llevó a creer en Dios.

El posicionamiento epistemológico de Hawking de no confundir leyes con Dios, debiera hacernos superar el misticismo newtoniano. Ver en Dios una entidad de leyes (mandamientos) responde a una teología de "solidaridad mecánica" como decía Durkheim, usa la norma y la coerción para regular los comportamientos mediante la fe. 

¡Así que desde luego que el ateísmo de Hawking tiene un legado teológico!, desistir de la búsqueda de Dios mediante la ciencia y sus leyes, abandonar la metáfora "nomotética" del cristianismo basada en Isaac Newton: "Dios es la ley". Bien, Dios no es ley ni orden, el universo se explica muy bien sin Dios, la metáfora newtoniana debe superarse. 

Al separar a Dios de la ley, puede avanzarse hacia una teología de "solidaridad orgánica" (Durkheim nuevamemte), en la cual Dios no sea obligatorio, sino parte de una comunidad libre de creencia compartida, pero no uniforme. Dios no es la ley, ¡y no tiene que estar en las leyes!, ni en las Constituciones políticas, ni en los Congresos, ni, desde luego, en los partidos políticos. Dios deber ser un ciudadano más en el espacio público y no el policía regulador. 

En Hawking descubrimos un universo con leyes pero sin Dios, y es un universo que sigue siendo bello, no por tener un Diseñador a cargo, no por haber sido creado, sino por el desafió constante para investigar más sobre las singularidades del espacio-tiempo y encontrar que al resolver lo que hoy desconocemos, no estará Dios... Dios no es control ni ignorancia, ¡gracias Hawking.


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